Tomado del libro "Tratado del buen uso del vino"
por François Rabelais.
Editorial Melusina.
Traducción del Frances a cargo de Julieta Lionetti
Un alma decidora es favorable a la salud: el bebedor de buenas costumbres no lo olvida nunca. Un vino distado, bebido con la tripa vacante(1), renueva las fuerzas de quienes practican asiduamente el pasatiempo del mochuelo; de ahí que Hipócrates recuerde al vino de mono como estimulante de la alegría(2), al vino de cerdo como amparador del vomito(3), al vino de león como propicio a los temperamentos pendencieros, al vino de cordero como tutor de los modales refrenados. ¡Anda! ¡Hermanos de nariz abotagada! Perpetuad en vuestras cabezas que nunca es demasiado pronto para beber. En virtud de lo cual, desde que despunta el alba, es provechoso aclararse el hocico, humectar los pulmones y lavarse la tripa: de esta forma os conservareis fogosos y ágiles; no estoy aquí a cambio de nada.
El vino os moverá, a lo largo del día, unas heces firmes y regulares, que el sabio Epistemón(4) juzga papales, porque son infalibles por naturaleza. Por el contrario, quien bebe agua o cualquier otro liquido análogo desde la mañana se reblandecerá y estará pendiente del culo hasta ultimas horas de la tarde; y se ira a dormir sudoroso y tendrá pesadillas sin cuento. En cambio, quien beba vino tendrá la conciencia sosegada y el espíritu templado hasta que llegue el crepúsculo; y así será día tras día, una y otra vez.
el vino os procurara una meada sana y rosada, aterciopelada como cornamenta de ciervo en primavera. Mientras que los bebedores de agua mearan turbio y azufroso.
el vino os proveerá de una verga vigorosa y bella, que blandiréis a voluntad y observareis con contento. Mientras que los bebedores de agua la tendrán llena de ampollas y enconada.
el vino os pondrá el jubilo a flor de labios y cantareis a voz en cuello la vieja canción:
Bebe lo bueno, hermano, bebe, bebe.
Bebe, hermano, mas aun, bebe.
Bebe lo bueno, hermano, bebe, bebe.
Bebe aún mas, hermano, bebe.
Pero quien bebe agua se marchitara sin alegría.
Y yo os digo que el vino fortalecerá estupendamente el vientre y los brazos recios, y vuestras piernas serán como los mástiles de un navío; mientras que los bebedores de agua languidecerán y serán incapaces de levantar un vergajo.
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(1)En ayunas.
(2)Corpus Hippocraticum\ la informacion que se menciona es falsa.
(3)Los vómitos se recomendaban para frenar la ebriedad y los dolores de estomago.
(4)Educador de Pantagruel, cf. Second Libre, c. v y ss.





