Un paseo en la mañana por la selva de manglar que nos convoco al silenció y a la contemplación de una belleza natural y escultural; en la tarde sólo la preparación del homenaje nocturno a los muertos y a los ausentes, que recibirían nuestro respeto y recuerdo j usto cuando el astro lunar estuviera sobre nuestras cabezas. El fuego encendido y el silencio tras cada brasa que explotaba bajo el arrullo del mar nos llevaban nuevamente a la ultima embriaguez... al ultimo nocturno solar y lunar...



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saludos y buena vendimia