miércoles, 24 de marzo de 2010


El vino en la poesía Hispano-Hebrea
(fragmentos)

Yehudá Haleví


24. Las copas sin vino son pesadas,
son arcilla como las vasijas de barro,
mas al llenarlas de vino se hacen leves
lo mismo que los cuerpos con las almas.

25. Por ti elevaré cánticos mientras viva,
y por tu mosto que apuran mis labios.
Llamo "hermano mío" al jarro que enviaste
y de su boca gusto el mejor de mis regalos.
Hasta mis propios amigos me creen ebrio;
por eso me preguntan: ¿cuánto tiempo?
Les respondo: ¿cómo tener ante mí bálsamo de Galaad
y no beberlo para curar mis males?
¿Cómo desdeñar un jarro todavía
si mis años no llegan aún a veinticuatro?

¡Bebed, amados; embriagaos, amigos,
20 en casa del prócer, vástago de nobles!
y con la alegría del hijo muy amado
¡escanciad a los nazareos vino !

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saludos y buena vendimia